@justiceleaguewb ‏es triunfo cuestionado en UDC √

Promocional de "Justice League".
Wonder Woman (Gal Gadot), Batman (Ben Affleck) y The Flash (Ezra Miller) en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Variaciones en idea de Zack Snyder

Lo cierto es que la muy comentada Justice League es una película muy criticada desde sus primeros trabajos en la pre-producción. Comentarios extemporáneos propiciados por “haters” del nuevo Universo DC, así como exageradas exigencias de  furibundos fans de DC, hicieron daño a la producción antes de la filmación de la primera toma. Ni siquiera estaba concretada la historia creada por Zack Snyder, cuando esos comentarios oprimieron el botón de pánico en Warner Bros., empresa propietaria de DC Entertainment y todo lo que involucra esta pretenciosa película.

Warner, que está desde hace algunos años tratando de contrarrestar la ofensiva de las exitosas películas de fantásticos héroes y villanos por parte de Marvel (con un universo compuesto hasta ahora por 17 filmes), muestra ilógica desesperación al confiar más en rumores y comentarios externos/internos, que en el equipo contratado para hacer sus películas.

Zack Snyder ve cómo sus ideas fueron constantemente debatidas, con intromisiones que paulatinamente hicieron que variara considerablemente la idea base que tenía en su cabeza para este film y secuelas que originaría. Poco a poco, Snyder vio como el guión que co-escribió junto a Chris Terrio tomó un camino argumental muy diferente y alargado más de lo necesario en un inicio.

Zack Snyder junto a Ben Afleck durante el rodaje de “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Problemas con la dirección

Como si no hubiese bastante problemas con el entonces proyecto, ya en pleno proceso de post-producción de Justice League, una tragedia personal hace que Zack Snyder tenga que abandonar el proyecto. Su hija de 20 años de edad, Autumn Snyder, también hija de su esposa Deborah Snyder (igualmente productora de este film), se suicidó. Ante este desolador escenario, Snyder entendió que tenía que estar junto a su familia y tomó una indefinida licencia en su profesión.

Con este panorama, Warner Bros. recurrió a la controversial solución de contratar a un director que es hasta ahora había sido sinónimo de triunfo por parte de su competencia. Se trata de Joss Whedon, que hizo para Marvel The Avengers (2012) y Avengers: Age of Ultron (2015).

Warner pretendía aprovechar el carisma y veteranía de Whedon para rescatar el proyecto y seguir influyendo en las tomas de decisiones. Es así como Whedon entra al proyecto, pero respetando lo hecho por Snyder y limitando su presencia en los créditos en calidad de co-guionista.

Joss Whedon durante el rodaje de “Avengers: Age of Ultron”. / Cortesía de Marvel Studios

Grabaciones adicionales

La primera acción de Whedon y Warner fue grabar escenas complementarias que elevaron su ya abultado presupuesto de 250 millones de dólares a 300 millones. Estas escenas adicionales mayormente fueron enfocadas para dar toques humorísticos que alejaran a esta propuesta de los tonos grises u oscuros que Snyder había presentado en Man of Steel y Batman v Superman: Dawn of Justice.

Casi tres meses después de que habían finalizados las filmaciones, los actores fueron convocados para las nuevas grabaciones. Todos se integraron a las mismas, pero el hecho de que Henry Cavill ya estaba grabando para Paramount Mission: Impossible 6, en la cual su personaje tiene la obligación legal de tener un bigote.

Ante la negativa de Paramount para que Cavill se quitara el referido bigote, Warner no tuvo otra opción que recurrir a la ya muy utilizada tecnología CGI (Computer Generated Imagery) para limpiar la cara de Superman. Tan sólo este detalle significó un incremento superior a los 25 millones de dólares.

Justice League es una secuela directa de Man of Steel y Batman v Superman: Dawn of Justice, las que junto a Suicide Squad y Wonder Woman conforman el quinteto de películas que hasta ahora conforma el Universo DC.

Escena de “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Problemas en la producción

Antes de que Zack Snyder se apartara del proyecto, sus extensas grabaciones acreditaban a esta producción como el film más largo del extendido  Universo DC, con una duración de 2 horas y 30 minutos. Las escenas complementarias de Joss Whedon aportaron 20 minutos más a lo ya existente, esto provocó que la duración ascendiera a casi 3 horas.

Este nuevo panorama en el proceso de post-producción generó gran malestar interno dentro de Warner Bros., ya que esa nueva duración implicaba muchos problemas, incluyendo replanteamientos en horarios de las salas de exhibición. El problema terminó cuando el CEO de Warner Bros., Kevin Tsujihara, ordenó que la película debía tener 2 horas.

Es así como se origina el nuevo proceso de post-producción del film, donde la eliminación de 60 minutos implicaba, además de prescindir de varias escenas, quitar personajes de la edición final. Es así como el personaje de Lex Luthor (Jesse Eisenberg) desaparece en esta nueva historia.

Diferentes medios se han hecho eco de que la edición final de los cines no incluye más de 22 imágenes que habían salido en los trailers. En ese mismo orden, algunos actores, entre ellos Jason Momoa, se quejaron de que varias escenas que grabaron – tanto con Snyder como con Whedon – no fueron incluidas en la edición final.

El resultado final para los cines fue una edición de 119 minutos.

No obstante, se confirmó que como se hizo con Batman v Superman: Dawn of Justice, la edición para home video y VOD será extendida, la que además tendrá otros videos adicionales.

Escena de “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Sinopsis

En esta oportunidad los icónicos Batman, Wonder Woman, The Flash, Aquaman y Cyborg conforman un poderoso equipo que trataran de detener a Steppenwolf, un poderoso villano cósmico que logra escapar de su milenario encierro. El objetivo de este despiadado ser y su ejército de parademons voladores es reunir “tres cajas madres” que al estar unidas se convierten en una arma de poderes sin precedentes.

Steppenwolf igualmente busca vengarse y lograr su redención, obteniendo su anhelado lugar como Dios de la destrucción. En la antigüedad sus planes fueron estropeados por la unión entre las amazonas, los intergalácticos Green Lanterns y los dioses Zeus, Ares y Artemisa.  

Pese al desenlace del film anterior, Superman juega un papel determinante en la segunda parte del film. Esto tiene grandes repercusiones tanto para los ahora integrantes del Salón de la Justicia, como para el propio Steppenwolf.

Jason Momoa, Gal Gadot y Ray Fisher en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Superhéroes y villano

Tal como aconteciera en BvS, Wonder Woman / Princesa Diana (Gal Gadot) es el personaje más acertado y carismático del film, cuyas cualidades explotó en su film en solitario Wonder Woman.

Gal Gadot es Wonder Woman en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

The Flash / Barry Allen (Ezra Miller) representa la parte más refrescante de la producción, con un extrovertido joven héroe cuyas acciones representan los momentos más hilarantes o humorísticos del film.

Ezra Miller es The Flash en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Batman / Bruce Wayne (Ben Affleck) tiene una buena participación como el sombrío héroe responsable de agrupar y liderar al grupo de poderosos héroes, a la vez de ser el arquitecto de los planes de contraataque a ejecutar.

Ben Affleck es Bruce Wayne/Batman en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Aquaman / Arthur Curry (Jason Momoa) resulta ser el rebelde e irreverente del grupo, cuya arrogancia o ego es casi tan grande como los poderes que posee. El replanteamiento de su nueva imagen en este naciente universo es muy favorable para un personaje que hasta ahora había sido poco popular y marginado en los cómics.

Jason Momoa es Aquaman en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Cyborg / Victor Stone (Ray Fisher) es tal vez el talón de aquiles del grupo presentado en este film. Su personaje, además del poder innovador que implica su tecnología, no logra el carisma de sus compañeros. A esto se agrega que por momentos su apariencia semi-metalica generada por CGI no resulta tan convincente como debería.

Ray Fisher es Cyborg en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Superman / Clark Kent (Henry Cavill) tiene menos participación que sus compañeros, pero la importancia de sus escenas equilibra en alguna medida la ausencia inicial. Su intervención resulta aceptable, aunque lógicamente sin la profundidad dramática o argumental que las vistas en películas las dos anteriores. El problema del CGI empleado en las referidas tomas complementarias para eliminar el bigote del actor, afectó en alguna medida el aspecto final del personaje, pero no al grado externado por muchos detractores de la película.

Henry Cavill en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Junto a notorias fallas argumentales, Steppenwolf (Ciarán Hinds) es lo peor logrado en toda la película. No importa el buen trabajo gesticular o expresivo del actor, sus acciones se pierden debido a post-producción CGI 100% de su personaje.  

Steppenwolf (Ciarán Hinds) en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Al margen de lo indicado, todas las grabaciones hechas con Steppenwolf se filmaron en solitario, nunca hubo real interacción con otros actores o personajes (eventualmente Hinds se quejó de que nunca vió o compartió con sus compañeros de reparto en el set). Esto lógicamente resta cierta dinámica al producto final.

Otros personajes como Lois Lane (Amy Adams), Martha Kent (Diane Lane), Mera (Amber Heard), el comisionado Gordon (J.K. Simmons) y Silas Stone (Joe Morton), tuvieron un buen desempeño pese a sus cortas intervenciones. Otros actores que figuran en el elenco son Lisa Loven Kongsli, Ingvar Eggert Sigurðsson, David Thewlis, y otros.

J.K. Simmons es el comisionado Gordon en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

La crítica

Pese a las críticas justas o no, Justice League es una entretenida y buena película. Tal vez no llenó las pretenciosas expectativas esperadas, pero logró dinámica y armonía entre sus superhéroes.

Las constantes variaciones a su producción dejaron por resultado fallas argumentales en detalles lógicos. Esas variaciones igualmente afectaron su tiempo de post-producción, dejando por resultado costosos efectos que no tuvieron el tiempo suficiente para mejores logros finales. El abusivo uso del CGI fue más que evidente, dejando al descubierto que la prisa es el peor aliado en este tipo de recurso tecnológico.

El error de Warner Bros. y DC Entertainment es pretender ir a la misma velocidad evolutiva y creativa de su competidor Marvel Entertainment, el que tiene de ventaja que cuenta con estudios asociados como Disney, Fox y Sony para explotar su universo de personajes (esto garantiza la producción y estreno de por lo menos 4 películas de sus creaciones comics por año).

Escena de “Justice Leagyue” (2017). / Imagen cortesía de Warner Bros.

Cuando Marvel se animó a producir The Avengers (referente comparativo con Justice League), ya todos los personajes centrales habían tenido sus películas en solitario en lo que era el inicio de su nuevo universo. Esto les permitió profundizar en sus respectivos orígenes y evoluciones, creando empatía entre los fans o evidenciando errores a corregir en un futuro.

En el caso de Warner, único estudio que produce y distribuye las creaciones de DC Cómics, el único personaje que había tenido su película en solitario era Superman, cuya secuela se convirtió en en lo que sería la antesala de Justice League, con una injustamente infravalorada Batman v Superman: Dawn of Justice. En esta secuela se incluyeron de golpe los personajes de Batman y Wonder Woman, sin películas en solitario en este nuevo universo interconectado que permitiera la asimilación y eventuales correctivos a esos personajes.

Conie Nielsen en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

La posterior película en solitario de Wonder Woman vino a ser una grata sorpresa que sorprendió a sus propios productores y dio nuevos bríos a un estudio que necesitaba recargarse de alguna manera para proseguir con los planes de su nuevo extendido universo (recaudó mundialmente US$821.7 millones).

Justice League hace lo mismo que BvS e introduce diversos personajes en una sola propuesta. Vemos como aparecen The Flash, Aquaman, Cyborg y Steppenwolf, los que en el lapso de dos horas tienen que ver cómo se introducen sus respectivas historias, sin restar estelaridad a los ya existentes Batman, Wonder Woman y Superman. Demasiados personajes nuevos que no dan tiempo para una prudente asimilación por parte del público.

El principal obstáculo que ha tenido el Universo DC es precisamente Warner Bros. y sus precipitadas imposiciones. Lógicamente que como inversor exclusivo tiene toda la potestad de imponer criterios o ideas, pero eso contrasta con la parte creativa de los directores, escritores y productores responsables de hacer filmes.

Escena de “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Es como si a Martin Scorsese o a Francis Ford Coppola no le permitieran desarrollar las películas de gangsters o variables como las conciben (si no hay riesgos en la libertad operativa y creativa hay menos probabilidades de obtener resultados exitosos). Hay que dejar que la parte creativa de la industria haga su trabajo – siempre apegada a la realidad económica – y luego la parte económica interviene con su modelo de negocio. El marketing nunca puede estar por encima del producto, sino al revés, ya que sin creación no hay negocio o estrategia.

Justice League es una película que complace a la mayoría de los fans de este tipo de películas, aunque críticos, detractores o insatisfechos digan lo contrario. Su recaudación mundial de $ 482.5 millones a dos semanas de su estreno indican que tiene potencial, aunque hasta el momento de esta crítica no hay mucho margen de ganancias conforme lo invertido.

Ezra Miller en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Ciertamente, de las 5 películas que hasta ahora conforman el universo extendido de DC, Justice League es la que ha experimentado el debut más bajo en Estados Unidos (debutó con $93.8 millones), pero no ha dejado pérdidas para su estudio productor y es la plataforma para el lanzamiento de sus nuevos superhéroes. Con la pre-producción en camino de Flashpoint (The Flash), Aquaman y Suicide Squad 2, así como los proyectos en solitario de Shazam, Cyborg, The Batman y Green Lantern Corps, todo augura un futuro prometedor para este universo (siempre que Warner Bros. trabaje en los errores cometidos en este film). Buena

@justiceleaguewb @DCComics @wbpictures ‏‏‏

Amber Heard es Mera en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.
Ray Fisher en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros. 
Jason Momoa es Aquaman en “Justice League” (2017). / Imagen via Warner Bros.

Promocional de “Justice League” (2017). 
Acerca de Francisco Maldonado 535 Articles

Crítico de cine, productor de TV y amante de la música pop-rock retro.

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