#TrabajoSucio es descuidada realización con destacado elenco √

Cheddy García es Josefina en "Trabajo sucio" (2018). / Imagen cortesía Caribbean Films Distribution

Promocional de “Trabajo sucio” (2018). / Imagen cortesía Caribbean Films Distribution

Trabajo sucio es una película que involuciona en el ascendente ritmo del cine dominicano y un intento fallido de lograr un cine de humor negro eficiente. Esta producción de Bou Group trató de hacer una comedia popular que escapara de los estándares tradicionales que con frecuencia pululan en nuestro cine, pero su ejecución evidenció calidad y eficiencia en su realización general.

Inspirándose en la prole de películas que se derivan del clásico de 1985 Clue, de Jonathan Lynn, esta nueva propuesta que arraiga diferentes características pintorescas de los dominicanos, erró al querer ser un cine irreverente, que buscaba mostrar con cierta clase un humor no tradicional, con aires melodramático, sátira y hasta con pizca de thriller.

Tal vez, lo que si llega de manera clara y bien definida, es su denuncia social de corrupción estatal, partiendo de que uno de sus estelares es un funcionario que se ha lucrado desfalcando de manera descarada el erario público. Fuera de ahí, hay claros vacíos e incoherencias argumentales, más una precaria dirección de escena.

Chaddy García y El Mayor Clásico en “Trabajo sucio” (2018). / Imagen cortesía Caribbean Films Distribution

Paradójicamente, tiene un elenco mayormente compuesto por actores de comprobada calidad, cuyos roles no fueron aprovechados como correspondía, ceñidos a un argumento débil propio de una película clase B para la televisión. El guión de José Ramón Alama (también productor de la película), dista mucho de su acertada adaptación Todos los hombres son iguales (2016) y la dinámica lograda con Colao (2017).

Trabajo sucio es la ópera prima de David Pagan Mariñez, cuya carta de presentación demuestra que necesitaba más tiempo en su preparación como director. Previamente se desempeñó como asistente de dirección en producciones de corte internacional como xXx: Return of Xander Cage (2017) y 47 Meters Down(2017), así como un nutrido grupo de películas populares del cine local, entre ellas: Jaque mate! (2012), Sanky Panky 2 (2013), La Gunguna (2015) y Colao (2017).

Yasser Michelén, Killadamente y Ovandy Camilo en “Trabajo sucio” (2018). / Imagen cortesía Caribbean Films Distribution

Es evidente que Pagán Martínez se descuidó en conseguir un mejor histrionismo de los actores, así como la supervisión adecuada del guión, prestando mayor atención a la fotografía, locaciones y edición. En lo adelante, este joven cineasta debe tener en cuenta que al margen de la delegación de funciones (casting, vestuario, maquillaje, guión, luces, efectos, etc.), debe orquestar y supervisar el funcionamiento de toda la producción, puesto que todo ha de hacerse según su visión de lo que se desea lograr. Y si efectivamente supervisó y corrigió a su entender todo, entonces falló en lograr un buen producto final.

Entre los recursos destacables de esta propuesta, está la banda sonora realizada netamente por la filarmónica de Budapest, acompañada de una aceptable musicalización de Sergio Jiménez Lacima.

Nashla Bogaert es Claribel en “Trabajo sucio” (2018). / Imagen cortesía Caribbean Films Distribution

La historia de Trabajo sucio gira en torno a los empleados de una gran casa de clase alta, quienes cansados de los maltratos e injusticias a los que son sometidos por sus patrones, deciden apropiarse de una fortuna encontrada y que es parte del botín robado por el funcionario público propietario de la residencia. Esta situación pone a prueba a cada uno de ellos, haciendo que todo se vuelve en un trepidante círculo vicioso entre la ambición y condición humana. Infidelidades y secretos igualmente se conjugan en una situación fuera de control que tendrá un final inesperado.

Figuras de primer orden en la actuación dominicana, como son los casos de Nashla Bogaert y Frank Perozo, dieron un paso atrás en sus respectivas filmografías, las que están compuestas mayormente de aciertos. Deben replantearse lo que es escoger papeles que representen verdaderos retos, así como discutir con los directores escenas que son innecesarias en las tramas, que por demás, les perjudica profesionalmente.

El Mayor Clásico y Ana Maria Arias en “Trabajo sucio” (2018). / Imagen cortesía Caribbean Films Distribution

Ana Maria Arias replica con menor gracia el papel que hizo en Colao (2017), mientras que Yasser Michelén es otra de las víctimas de un guión que no le permitió lucirse. Vicente Santos (Cocote de 2017), con un rol muy secundario, se destacó más que un Kenny Grullon que debió ser más convincente en escena.

El recurso de incluir en el reparto figuras populares de la música urbana, redes sociales y radio no logró mayor impacto, haciendo que los roles de El Mayor Clásico, Killadamente,  Pio La Ditingancia y Ovandy Camilo (muy inferior a lo logrado en Veneno de 2018), no lograran trascender y lucieron poco creíbles. Como protagonista principal y ocasional interlocutora con el público – mediante la cuarta pared – Cheddy García hizo una participación aceptable.

Esta producción también cuenta con la participación de Carlos Montesquieu, Carasaf Sanchez, Veronica Varela y Víctor Baujour, entre otros. Alfonso Rodríguez tiene una participación especial.

Cheddy García, Killadamente, Frank Perozo, Ana maría Arias y Ovandy Camilo en “Trabajo sucio” (2018). / Imagen cortesía Caribbean Films Distribution

En estos momentos de auge en el cine dominicano, que además de gozar con el respaldo del público, cuenta con el valioso apoyo de la Ley de Cine que supervisa la Dirección General de Cine, se debe ser más cuidadoso al momento de embarcarse en un proyecto cinematográfico. Además de lo popular, que representa el rápido retorno de lo invertido, deben considerarse otros factores muy necesarios, entre los que figuran: preservar el arte como tal, rasgos culturales y argumentales que destacan la dominicanidad (muy importantes en festivales y premiaciones internacionales), así como la calidad literaria de lo que ha de llevarse al lenguaje audiovisual de la pantalla grande.

Trabajo sucio es una típica película donde destacados actores están atrapados por una trama y guión que no les permite salir a flote. Es una película de corte popular, mayormente dirigida a los seguidores de su elenco, más que a posibles amantes del cine de calidad o amantes del humor negro. Hay mucho por hacer.

 @caribbeancine  

Cheddy García es Josefina en “Trabajo sucio” (2018). / Imagen cortesía Caribbean Films Distribution

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Crítico de cine, productor de TV y amante de la música pop-rock retro.

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